viernes, 21 de septiembre de 2018

¿Quién es mejor?

¿Tamenori o Takanashi?

En cualquier caso, no voy a decir que sea ridículo analizar finales de los años 90, pero sí que con 5 errores, es decir, con un nivel como el que tiene hoy Mario, e incluso un poco menos, se podía ganar un campeonato del Mundo. Una vez dije de broma que en el año 90 tirabas una Stoner y ganabas. Evidentemente no es así, pero el análisis revela ya una media de 5 errores por juego en muchas finales de esos tiempos*. A partir de menos de 5 errores, la importancia la cobran los puntos, (es decir, lo grave del error). Diría que los mejores del mundo de hoy en día no conceden más de 3 errores, y no pierden más de 12-15 puntos. Perder 30 puntos, empieza a ser demasiado. Podemos comprobar fácilmente esto viendo si los mejores del mundo pierden juegos por mucha diferencia, lo cual podría ser un target factible para nosotros. No hace falta por último que mencione que cometer 5 o menos errores, es una auténtica salvajada de juego casi perfecto.

Otro debate es: ¿es mejor Tamenori por el hecho de que no existían programas en su época? Parece que alguien es más talentoso si sabe jugar bien, si entiende correctamente el juego, sin necesidad de que el programa se lo enseñe. Yendo un poco más allá: alguien que no haya leído nunca sobre el juego y por intuición y pensamiento consiga desarrollar un nivel elevado, debe ser sin duda alguien más talentoso. Pero hoy en día no podemos comparar los jugadores actuales con los de hace años, básicamente porque los actuales todos ellos habrán utilizado programas para analizar. Podríamos debatir incluso si los programas suponen un lastre, una limitación a su intelecto, a su capacidad de valorar el juego.

En muchas ocasiones ciertos jugadores me han preguntado como lo tienen que hacer para jugar como yo.  Mi respuesta ha variado durante el tiempo, reconociendo en muchas veces que soy muy malo, puesto que me limito a hacer muchos movimientos porque entiendo que los haría el programa, no porque yo crea que son buenos o aportan algo. De hecho, muchos movimientos me parecen malos, (soy bastante creativo y eso no siempre es bueno en el othello) pero a pesar de parecerme malos, los hago porque creo que el programa lo haría: punto final. Así que sabiéndome aperturas y ya tirando de lógica en el juego final: me defiendo. Sin embargo, a menudo respondo también que de nada sirve jugar sin analizar. Los jugadores necesitamos entender el juego, y eso se consigue analizando y leyendo. Especialmente leyendo al principio, nos puede garantizar un muy buen aprendizaje.

En definitiva, el nivel de othello parece que toca su techo y que hay unos cuantos jugadores Japoneses con un entendimiento del juego algo superior, basado más bien en una experiencia jugando en tablero físico, comentando jugadas, leyendo y aprendiendo de los mejores desde pequeños. Nosotros podemos jugar online, pero difícilmente aprenderemos tanto como en un campeonato, donde podemos comentar jugadas y aprender cosas. En conclusión: debemos tener un juego equilibrado en distintos rangos de tiempo, y en distintas plataformas y formas.

*Se ha debatido si Takanashi sería mejor que Tamenori: para mi no hay debate, Takanashi es mucho mejor que Tamenori, sin evitar mencionar que Tamenori es y ha sido uno de los mejores. En cuanto al 2012, creo que fue uno de los primeros años en los que yo los juzgo como el inicio de la cruzada de cables mental: jugadores obcecados empezaron a aprenderse aperturas de empate, algunas anécdotas están recogidas en este blog, como las famosas "400 líneas en Arial 10" o el antichetos defensivo, (aprenderte aperturas de empate para que cuando te caiga un tramposo algo torpe no te gane la partida online). 

PD: En el 2018 e incluso algo antes, empiezan a "nacer" todos estos jugadores que años atrás se obsesionaron con las aperturas, dando lugar a una gran cantidad de jugadores terriblemente buenos. ¿Adónde iremos a parar? Mi idea es que la cosa se estabilizará, siendo los jugadores obsesos los mejores del mundo, constituyendo una selecta élite imposible de acceder para el resto de los mortales, en perjuicio del othello, (por eso se hace necesaria una revolución y modernización cuanto antes). En mi opinión las aperturas xot serán una opción factible dentro de unos años, pudiendo ser la opción preferida en ciertos torneos.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Estrategia - Capítulo 4: Algunas Aperturas

Capítulo 4: Algunas aperturas


Podemos empezar con blancas en Diagonal o en Perpendicular, pero siempre debemos tener en cuenta varias cosas que paso a analizar: La primera de ellas es saber determinar o valorar quién manda en la apertura, es decir, quién está proponiendo cosas, jugadas extrañas o secuencias. Por ejemplo, cuando blancas escoge Diagonal o Perpendicular, (o paralelo) está mandando en la apertura, y eligiendo, a pesar de que negras le hará lo que le tenga que hacer. A menudo los problemas de blancas no son más que de simetría, y dado que blancas pueden conocer una amplia gama de aperturas, la teórica ventaja de negras por elegir apertura suele ser bastante menos evidente en jugadores de más de 7 Dans. 

Normalmente, nosotros eligiremos en cada acción que tomemos, como en muchos otros juegos, deberemos tomar decisiones. Sin embargo, a menudo los jugadores solemos cerranos en la misma apertura, por lo tando podríamos decir que no elegimos, en muchos casos. Si blancas lo sabe, y nos permite hacerlo, tampoco está eligiendo realmente. O más bien: elige no cambiar, quizá debate filosófico sería si no elegir, sería elegir. En cualquier caso el juego psicológico tiene importancia en la apertura, y en partidas importantes la mayoría nos ceñiríamos a lo que nos da seguridad, en vez de hacer cosas raras. Si hacemos algo inusual y perdemos, puede que nos sepa peor. 

El segundo factor importante es no confiar en los programas al 100%, especialmente en aperturas no usuales como puedan ser la Horse, la Alce, Conejo Salvaje, etc. Aperturas con valoraciones teóricamente negativas, pueden despistarnos por no saber exactamente su valoración. La aplicación Saioapp, corrige en parte este problema, pero como de momento no he podido comprarla (12+40€ si quieres tenerla completa), no voy a hablar sobre ella. En cuanto a valoraciones del Zebra o NTest, pueden variar sustancialmente en las aperturas, debiendo esperar a veces 10 minutos en cada movimiento.  El problema de confiar en los programas es: 1- Una valoración de por ejemplo -2 puede ser en realidad un -4 o un +0, no podemos estar seguros y 2- Una valoración incluso correcta y precisa de por ejemplo +2, puede esconder muy pocas secuencias con ese resultado y en un caso extremo, una única secuencia ganadora muy complicada de jugar, Saioapp revela nodos y subsecuencias, lo cual la hace muy útil en este sentido. 

Siguiendo con las aperturas, repetiré algo que me parece relevante y que yo no sabía hasta que no llevaba unos años jugando: Cuando con blancas hacemos la Diagonal, tenemos múltiples opciones de hacerlo mal, mientras que en perpendicular, las opciones son un poco más intuitivas. La apertura Diagonal es por eso una apertura agresiva, mientras que la Perpendicular es más conservadora. La paralela me parece una absoluta pérdida de tiempo, a no ser que nos guste perder partidas yo la desaconsejaría totalmente.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Estrategias Avanzadas - Capítulo 7

Capítulo 7: Comodines

Los movimientos de reserva son a menudo opciones factibles, apetecibles e interesantes para ocupar más adelante en el juego, tal vez a partir del movimiento 18. En muchas ocasiones, no tenemos necesidad de acceder a una casilla vacía donde nuestro rival no puede acceder. Es interesante aguantar esas casillas como comodines, y utilizarlas cuando estemos desesperados en el juego, o cuando no veamos una opción factible. Hacerlo, nos podrá salvar la vida en muchas ocasiones, y en otras profundizará en una barrera rival por alguna parte. 

De modo que los movimientos de reserva son esos movimientos que sin ser trampas de paridad, (nuestro rival podría acceder fácilmente en el futuro) nos permiten ganar una ventaja posicional haciendo que nuestro rival mueva en cualquier otro sitio, mientras nosotros nos asentamos cómodamente en nuestro terreno. A veces, habrá que utilizarlos directamente, pero otras veces podremos salvarlos para más adelante. Es interesante valorar si nuestro rival podría bloquearnos o empeorarnos el acceso a esos huecos con algún movimiento suyo. 

Una evolución de los movimientos de reserva, son los movimientos de reserva+, que son esos movimientos donde nuestro rival sí puede acceder, pero no debiera hacerlo por parecer perjudicial para él. Debemos estar muy atentos con estos otros movimientos, descubrirlos y explotarlos es a menudo la diferencia entre jugadores de 6, 7 y 8 Dans. Un movimiento así será muy fácil que el rival pueda poisoneárnoslo, bloqueárnoslo, hacérnoslo menos apetecible de cualquier otra manera, o incluso ocupándolo él mismo. Explotar este tipo de casillas, (o mejor dicho, guardarlas) implica conocer profundamente el juego, ya que deberemos valorar si nuestro rival nos la va a poder jugar haciendo que perdamos el comodín. Si la respuesta es afirmativa, a menudo lo correcto es tomar esa casilla antes de perderla definitivamente.

viernes, 7 de septiembre de 2018

Problemas de Othello Japan - 14

Capítulo 14: Se puede contar


Lo primero que debemos tener en cuenta es ver la región de arriba donde negras no puede mover. Al ser una región par, si movemos en cualquier otro sitio, acabaremos nosotros, moviendo 2 veces. A partir de aquí, es tan sencillo como mirar el resto del tablero: No hay regiones donde blancas no puedan acceder, ni negras no puedan acceder, por lo que la posición par donde negras no puede acceder es firme, y blancas puede tenerlo en cuenta, siempre vigilando que negras no revierta la situación haciendo que blancas mueva y nazca otra región donde uno de los dos no pudieran acceder. 

Por ejemplo, si blancas jugara A7 (una evidente tontería) existiría una región impar (el uno es impar) donde blancas no puede acceder. De modo que negras jugaría por la derecha, obligaría a blancas  a salir por arriba, y negras moverían dos veces terminando el juego en A8, primero por el noreste y más tarde en A8. Este ejemplo es un tanto absurdo, ya que negras puede tener sentido que juegue directamente A8. Obcecarse con la paridad a menudo puede implicar que perdamos la partida, pero otras veces será la única solución que tendremos. Saber ver si vale la pena o cuando debemos ejecutar en paridad o no ejecutar, es una cuestión clave en el othello. 

Un importante detalle, ahora olvidando en parte el tablero. Imaginaros que todo el lateral inferior que ahora es blanco, es negro. Blancas A7, le dejaría en una posición en la que no puede acceder de momento a A8, por lo que ha perdido paridad, al haber una región impar donde blancas no puede acceder. Esto significa: Negras moverá dos veces y acabará en la región impar, PERO, si toda la base es negra, no nos olvidemos de que un blancas en G8, habilitará acceso a A8. Esto hay que tenerlo muy en cuenta. Hay que vigilar siempre si las regiones pares o impares siguen siéndolo, y este pequeño truco a menudo muchos jugadores lo pasan por alto, ya que aunque es fácil ver si una región ha cambiado o no de "color", a menudo nos olvidamos de que blancas puede tirar el anchor desde una Stoner y ganar acceso a una esquina, recuperando paridad y sin que esa región haya cambiado de color. 

Como vemos en el vídeo, es un problema sencillo donde podemos contar. Aunque la mayoría de problemas de othello Japan son bastante complicados, hay algunos sencillos para "todas las edades", (aunque decir eso es una frivolidad, dado que el subcampeón mundial tiene 12 años). Nos encontramos al final con una región par y una par donde negras no puede acceder. Es lógico que si nos vamos a la impar, deberemos mover 2 veces, luego a la par, y negras acabarán. "Alimentar" se llama a mover en la región par, haciendo que negras cuente con 2 movimientos, haciendo que equilibremos en la región impar, y forzando a que negras mueva en la región par, terminando nosotros el juego plácidamente.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

¿Si juegas lento eres mal jugador?


Durante mucho tiempo lo he pensado. Cuando empecé a jugar las partidas a 10 y 5 minutos, noté como jugaba muchísimo mejor. Era capaz de ganar a jugadores, que de otra manera a 1 minuto me era prácticamente imposible. Llega un punto en toda vida de un jugador de othello, -me atrevería a decir que cuando deja de ser un principiante para ser un jugador intermedio, cosa que sucede quizá cuando haya sobrepasado la barrera de las 10mil partidas de 1 minuto o 1000 partidas de 20 minutos-, que quizá no se aprende más jugando mayor cantidad de partidas, sino analizando fallos y pensando concienzudamente acerca de ello. 

El motivo que personalmente me empujaba a jugar juegos más lentos era el hecho de ver como no podía pensar en el juego final por falta de tiempo en juegos a 5 minutos. Me empezó a pasar demasiado a menudo y me parecía ridículo perder partidas por ese motivo. El hecho de que un rival me ganara a 10 minutos pero yo hiciera todo lo posible dentro del tiempo para intentar ganar, me parecía más justo y hasta diría que me satisfacía y aun hoy me satisface perder así. 

Sin embargo tal vez debería responder algunas preguntas al respecto: ¿por qué el nivel de juego se incrementa al jugar en juegos más largos? es algo evidente, aunque no es fácil de comprender si observamos por qué tantísimos jugadores prefieren jugar juegos rápidos e incluso su nivel realmente empeora en juegos largos. Dicha empeoración siempre la atribuyo a un factor clave: el hecho de que un jugador haya jugado cien mil partidas a 1 minuto le convierte en un jugador absolutamente fuera de tiempo cuando debe jugar un juego más largo. No está acostumbrado, no se puede concentrar, se pone muy nervioso porque sabe que ese juego puede ser el último, se aburre, etc, etc. 

Así que en realidad, tener más tiempo ayuda en primer lugar a tramar algo en el juego final. Básicamente visualizas jugadas y tratas de que no te cacen en una diagonal. Con más tiempo, puedes mirar más movimientos y observar más posibles jugadas. Un avance importante consiste en traducir esa atención por el juego final al juego medio... y posteriormente a la apertura, volviendo a cada jugador alguien realmente poderoso en el othello. Recuerdo a numerosos jugadores en Playok que teniendo un Elo de en torno a 1100 puntos me han puesto en problemas utilizando sus 20 minutos de juego. Evidentemente si utilizan menos tiempo suelen perder, pero cuando veo que un jugador incluso de 1200 puntos de Elo utiliza todo su tiempo en la apertura y el juego medio, no es para mi tarea nada fácil ganarles, (tengo sobre 1600 puntos de Elo en Playok). Es decir: el tiempo debe utilizarse inteligentemente y con propiedad. La grandeza del othello es precisamente esa: que jugadores intermedios planten cara a grandes Maestros. Yo no me considero un gran Maestro, aunque he ganado a algunos. Por eso es precioso el juego. ¿Os imagináis a un intermedio ganando una partida de ajedrez a un gran maestro? Eso es sencillamente imposible. En el othello no. 

Por eso hay que utilizar el tiempo para pensar. Jugar lento no es ser mal jugador: todo lo contrario. Las partidas habituales de othello siempre han sido de 5 a 20 minutos, porque antes no existía internet y el juego en cambio sí. Las partidas rápidas deben ser la excepción. Están bien, sí, pero no es el juego en su esencia. Son divertidas, claro que lo son, pero si queremos aprender y progresar creo que nos haríamos un flaco favor jugando únicamente ese tipo de partidas... a no ser que estemos dispuestos a invertir una cantidad bestial de juegos al año a 1 minuto (y posterior análisis). Desde luego, se va más rápido jugando menos partidas pero pensándolas más. 

Otro ejemplo ya para acabar. Imaginaros que un principiante dispone en un torneo de 30 minutos para jugar, mientras que su rival dispone de 2 minutos (1 para pensar y otro para mover). ¿De verdad creéis que el principiante perdería siempre? ¿Y si fuera un jugador intermedio? Yo tengo clarísimo que en estos casos el jugador intermedio ganaría casi siempre. Por eso no tiene sentido que muchos jugadores entren en juegos a 30 minutos y los pretendan jugar en 1 o en 5 minutos, porque se autoimponen una desventaja antes incluso de empezar la partida. Cada juego requiere su tiempo.

viernes, 31 de agosto de 2018

La obsesión y el othello - Parte IV

Desde que leí la célebre frase de un mítico y gran jugador de othello: "el othello es obsesión", he confirmado a través de dicha frase y de repasar algunos de los modos de vida de grandes jugadores, para darme cuenta de que, si bien el othello puede no llegar a ser una obsesión, sí puede existir cierta relación causal más bien sostenida en el modo de vida de la sociedad moderna. Las nuevas tecnologías han transformado la sociedad, y en el caso del othello lo han dado a conocer pero han supuesto una contradicción permanente entre lo que es el juego online respecto del presencial. Online podemos jugar una partida en un minuto sin necesidad de mover, lo cual lo hace bastante cómodo dada la estructura esencial del volteo de fichas del juego. Su atractivo visual lo hace un juego también especial, y viendo que según podemos leer por internet sus combinaciones de juego posibles son casi las mitad que las del ajedrez, (10 elevado a 52), no es un juego tan simple como algunos detractores ajedrecistas han podido afirmar en algún momento. (Es lo que tiene intentar fomentar el othello entre la comunidad de ajedrez, le sacan pegas). Pero; ¿causa el othello la obsesión? Mi opinión es NO, mi opinión es que la obsesión es causada por un estado mental latente esencialmente depresivo. Bienvenidos a la tercera parte del Othello y la Obsesión.

A lo largo de este artículo (o series de artículos) voy a tratar de enlazar las conexiones entre 4 estados mentales negativos. Los podemos llamar por sus siglas DAEO. Depresión, Ansiedad, Estrés y Obsesión. ¿Qué provoca la obsesión? ¿Qué provoca la depresión? ¿Qué provoca el estrés? ¿Qué provoca la Ansiedad? Lecturas de páginas web psiquiátricas y psicológicas me han ayudado a formarme una ligera idea al respecto. Estas son algunas de mis conclusiones.

Psiquiátricamente y con ánimo de simplificar las cosas, podríamos reducir casi cualquier enfermedad mental al nivel de depresión. Por ejemplo, una obsesión causada por un trastorno psicótico, podría tener su fundamento en una depresión subyacente y por tanto no aparente. Tal vez debemos preguntarnos, en caso de que la vida de dichas personas fuera "perfecta", (por ejemplo, aunque es bastante burdo, imaginemos que les toca la lotería y tienen la vida solucionada), si tendrían en ese caso problemas mentales, si estarían deprimidos o tendrían brotes psicóticos. Lo cierto es que la depresión en casi todas sus facetas revela carencias latentes personales en ciertas personas. Pero sobre todo, se ha demostrado que en la mayoría de casos de brotes psicóticos, han sido ocasionados posteriormente tras una situación de estrés. Pongo por ejemplo los brotes psicóticos, como uno de los trastornos más graves que pueden existir, pero podríamos estar hablando de cualquier otra conducta insana mentalmente, y en la mayoría de casos las manifestaciones clínicas se producen tras estar el individuo sujeto a situaciones graves de estrés.

Se ha demostrado hace poco también, que el cerebro humano tiene un límite respecto del estrés que puede llegar a soportar. Superado ese límite, el cerebro busca de manera natural e inconsciente cierta escapatoria, ya bien sea a través del desmayo, en casos repentinos y terriblemente graves el suicidio, o en la mayoría de casos cuando ese estrés no es muy traumático pero sí es influcienciado repetidamente durante el tiempo, en enfermedades mentales asociadas a la depresión. (No voy a entrar en debatir por ahora en este artículo sobre aspectos congénitos, ya que no creo que sea algo que se pueda evitar por lo que no lo considero relevante). Se podría interpretar, por tanto, que el estrés a largo plazo provoca efectos negativos para la salud mental. En resumen: el estrés por un acontecimiento catastrófico en un único día provoca un estado depresivo constante y evidente, pero el reto es detectar ese estado depresivo subyacente cuando ese estrés al que nos vemos sometidos se mantiene de forma regular durante el tiempo. Aquí hay 3 claves a destacar: 1-Infancia. Como acabo de comentar, el cerebro humano tiene un límite general de situaciones estresables soportables, si alguien antes de llegar a la edad adulta ha estado sometido a estas situaciones, es evidente que de adulto tendrá menos aguante y será muchos más vulnerable, 2- Quizá debido a lo primero, el cómo se enfrenta uno a las situaciones de estrés, influyen considerablemente en el efecto que éste tendrá en su salud mental. Algunas opiniones postulan que la capacidad de aguante y de enfrentarse a estos problemas es sustancialmente igual en todas las personas (dado que el cerebro también lo es, en general por ejemplo a todos nos provoca felicidad o placer las mismas cosas, por lo que es lógico que también nos causen tristeza o desasosiego las mismas), de manera que los únicos factores diferenciales serían la educación dada, las posibles escapatorias sociales, la inteligencia (que de nuevo depende de la educación), el tiempo de sometimiento al estrés y el entorno familiar y social. Y 3- Situaciones de estrés separadas durante suficiente tiempo permiten una situación menos grave de la posible dolencia. De alguna manera al menos lo que entiendo es que la lesión mental se asimilaría a una lesión física, por lo que transcurrido un plazo de tiempo, dicha lesión mental se curaría, a pesar de que subsistiría la cicatriz. Otros factores que influyen sin duda son las drogas, (el alcohol por ejemplo es una droga considerada depresiva), en general sustancias que alteren la base neuronal (estupefacientes, drogas ilegales, etc), afectan de manera multiplicativa a todos los posibles efectos negativos de la depresión.

De aquí podemos deducir que ciertas condiciones de trabajo pueden ser negativas para la salud, como se ha probado. Jornadas laborales de más de 12 horas, con un trabajo constante y continuado, conllevan lógicas consecuencias negativas para la salud. El estrés puede llegar antes que la depresión, pero en mi opinión la depresión va incluso por delante. Si bien el estrés constante puede desencadenarla, la situación de tristeza interior catapulta definitivamente el estrés. De nuevo por poner un ejemplo: Si tenemos una jornada laboral de 12 horas pero en las demás facetas de la vida nos va bien, (somos felices) es muy poco probable que se desencadene una situación depresiva. En mayor o menor medida, existen situaciones de tristeza. Como he comentado en otros artículos, psicólogos se rasgaban las vestiduras porque la comunidad médica internacional empezaba a plantearse (y creo que lo habían consensuado finalmente) considerar como depresión el estado de tristeza que durara durante 6 meses o más tiempo. Esto supuso una dura crítica por parte de los psicólogos, ya que implicaba la evidente toma de fármacos transcurrido dicho tiempo, (con el implícito mercado farmecéutico detrás), pero fue controvertido especialmente porque en los años 90 parece ser que no se solía considerar que alguien tuviera depresión a menos que la misma durara 2 años.

Sin quitarle la razón a los psicólogos, y teniendo en cuenta conductas patológicas que he visto en gente que he conocido, parece evidente que ciertas conductas de una depresión leve o de una depresión mayor en recuperación, se mejoran a través de ciertas obsesiones. La obsesión es la canalización o vía de salida a cierta depresión, si es que existe esa salida, pues podría más bien ser la otra cara de la moneda, la cara "dulce", por llamarlo de alguna manera.

En mi opinión, la depresión (en mayor o menor medida) está provocada por el ritmo de vida que llevamos, tal vez por tener un trabajo que no nos gusta, o por alguna otra situación en especial que no nos atrae. Creo que es importante destacar que pueden haber muchas personas deprimidas jugando a othello, dado que no es un hobby quizá muy popular, pero también reconozco que ni mucho menos deberían suponer,-a mi juicio-, más del 10% de la población de jugadores de othello. La idea sería comparar dicha tasa con la tasa habitual de una población, la cual no pienso que variara sustancialmente. Comprender las 2 mentalidades y clasificar a la población en 2 grupos macrosociales: (deprimidos/no deprimidos) sin atender a la intensidad del hipotético trastorno, ayuda también a enteder el movimiento poblacional de jugadores de othello y su posterior retirada del panorama othellístico. El othello se convierte en una parte importante de su vida, pero por alguna razón deciden dejarlo y no volver a jugar. Jugadores que antes eran habituales, deciden dejarlo. He pensado que en parte puede tener culpa el juego: 1- Las derrotas en el othello por su característica de juego final hilarante las hacen muchísimo más duras que en cualquier otro juego de mesa. Algunos jugadores simplemente eso les provoca estrés, haciendo que no puedan soportarlo más, y decidiendo por tanto ignorar el juego definitivamente y 2- La característica relativamente simple de muchas aperturas, unido al hecho de que no es un juego muy popular ni del que se puedan ganar la vida, hace que también sea más sencillo dejarlo. Estos 2 puntos son árduamente comentados a lo largo del blog, por lo que no los expandiré por ahora. Sin embargo, quizá una mejora de la situación personal de la persona, (a más felicidad) comporta dejar el othello de lado, siendo ya no necesario esa muleta que era el othello para hacer la vida más alegre y llevadera. Por lo contrario, una vida ya feliz de por sí, hace inútil el othello ya que únicamente conlleva cierto estrés y problemas el participar en campeonatos en los que las derrotas duelen y solo nos aportan estrés. Con esto, como he comentado, no quiero decir que la población mundial de othello sea de tendencia más depresiva que la normal, pero sí busco explicaciones a por qué con los años ha perdido jugadores. Aun con todo ello, me voy a centrar en el othello como herramienta útil para poder superar un proceso de tristeza.

Desde mi punto de vista, la obsesión es la manera de afrontar la depresión. Es decir, parece muy poco probable que una persona se obsesione en el othello si no está previamente deprimida, o tal vez tenga cierta carencia social que desee compensar. ¿Por qué un jugador se levanta cada día por la mañana y estudia 4 horas aperturas? ¿por qué las restantes 12 horas las dedica a estudiar y jugar a othello? ¿es feliz? Tal vez no, está obsesionado. Pero su ansiedad por ganar un campeonato es lo que le hace llevar esa conducta. Salir campeón del campeonato es su forma de compensar la proporcionalmente enorme carencia que debe tener en su vida personal, (empezando,-evidentemente-, por la laboral). Me niego a creer que alguien puede ser medianamente feliz repitiendo cada día una rutina de 16 horas de lo mismo, incluso por placentero que eso fuera. No es casualidad que una función que (deberían) desempeñar los departamentos de Recursos Humanos de cualquier empresa, es velar por un reparto de tareas. Es decir, cualquier trabajo es cuanto más pesado, si tenemos que repetir lo mismo durante 7 u 8 horas. (Aquí me va bien mencionar aquella famosa sentencia por acoso laboral en el que salió victoriosa una mujer que denunció a su jefe porque le obligaba a hacer fotocopias sin sentido las 8 horas de la jornada laboral). Tradicionalmente, trabajos relativamente pesados, han sido compensados con buenos salarios. De nuevo, la carencia de felicidad por repetir 8 horas al día lo mismo y el estrés que eso conllevaba, se compensaba de alguna manera. Cuando no existe esa compensación, somos nosotros los que la buscamos, de manera directa o indirecta. Por lo que me niego a creer que alguien pueda ser feliz dedicando tal ingente cantidad de horas al día al othello, (de hecho se asemejaría muchísimo a la vida que se podría llevar en una prisión). Más importante: ¿qué sucede cuando si después de ese trabajo dicho jugador no consigue ganar lo que se propone? Es evidente que su situación empeora, pasa una crisis, desaparece tal vez del panorama del othello, pero prácticamente nadie se entera de la agonía de su salud mental durante esa dura etapa.

La obsesión, como he dicho, se fundamenta en un pensamiento único durante gran parte del día, que en ocasiones y como estoy redactando en este artículo, me refiero al othello. Es cierto a pesar de todo, que cuando una persona está deprimida, no le apetece hacer nada. Es característica de la depresión el no tener ganas de hacer nada, incluso lo que habitualmente nos puede gustar. Por ello, la obsesión es un paso más avanzado de la depresión, que como he comentado es la "superación parcial", o al menos la sobrellevación de esa depresión, a un terreno que nos proporciona un plus de felicidad para compensar cierta tristeza interna. No voy a ser yo quién invente la sublimación (para eso ya estuvo Freud), pero sus postulaciones y por lo que he podido leer, iban encaminadas en ese sentido, (aunque personalmente, siempre me ha parecido demasiado simplista al enfocarlo todo desde el punto de vista sexual). Carencias internas se compensan con actividades concentradas y obsesivas en otros focos, hobbies quizá desatados, que equilibran la balanza y que mientras no nos supongan estrés, nos aportan salud mental, (y física en caso de ser un deporte). La obsesión, el mentalizarnos con estas cosas, nos ayuda a desconectar y en ocasiones el éxito tras un duro obsesivo trabajo es hasta visto de forma positiva socialmente. Es cuando esa obsesión se vuelve enfermiza, cuando nos puede hacer daño y es de lo que hablaré al concluir el artículo.

Si nos centramos en un estado más avanzado y profundo de depresión, esa persona tiene obsesión en sentido negativo. Es decir, si en nuestra vida algo nos amarga o nos agovia, (por ejemplo, un mal trabajo, aunque hay infinidad de ejemplos) nuestra obsesión será pensar en ese mal empleo que nos perjudica nuestra calidad de vida. El ejemplo clásico que se suele poner en este plano es el fallecimiento de un ser querido. El pensar que ya no vamos a estar con él o ella, que nuestra vida va a cambiar, va a hacernos en si, la vida todavía más complicada. Este ejemplo exagerado, (pues resulta evidente el estado de tristeza en estos casos) sirve para comprender a la perfección como funcionan las obsesiones. No podemos dejar de pensar en algo, y si ese algo nos hace bien, nos sentimos bien: el enamoramiento es el clásico ejemplo. Cuando estamos enamorados estamos pensando en esa persona especial que nos hace feliz, y eso nos da calidad de vida y nos sentimos bien. Por lo contrario, cuando estamos tristes, esas obsesiones nos hunden más, haciendo que lleguemos a tener por tanto cierta depresión. Aunque antes he aseverado que la depresión conlleva a la obsesión, en casos extremos es al contrario, pero estoy convencido de que únicamente en casos extremos, (fallecimientos de seres querido o hechos traumáticos). Así que la relación en general, para el resto de personas que no hayan experimentado un suceso traumático siempre será de cierta depresión compensada con cierta obsesión (positiva).

¿Cómo salir pues de la depresión? Evidentemente cuando no tenemos ganas de hacer nada, hay poco que hacer. Los antidepresivos no tanto ayudan a ser feliz sino más bien reactivan la energía general del sistema neuronal, de manera que somos más proclives a iniciar proyectos o a hacer cosas. Suele ser aconsejable en muchos casos, tomarlos con una combinación de ansiolíticos, puesto que esta proactividad puede inducir a un aumento de la ansiedad, que es el otro factor que iba a comentar. La Ansiedad, es la sensación negativa antes de un suceso, mientras que para mi el estrés supone la sensación negativa, después o durante ese suceso. La ansiedad no es más que una manifestación parcial de la depresión y de la obsesión enfermiza. Mientras no existe esa ansiedad antes de llevar a cabo ciertas tareas, no existe obsesión,-teóricamente-, enfermiza. La ansiedad es común diría al 99% de trastornos psiquiátricos, por lo que como factor generalizado resulta más sencillo medicarlo de forma genérica, y hasta catalogarlo. Sin embargo especificar el tipo de ansiedad resulta algo mucho más complejo.

Imaginemos de nuevo, volviendo al ejemplo del jugador de othello de 16 horas diarias de entrenamiento. La ansiedad que debe sentir antes de jugar ese torneo para el que lleva preparándose años de esa manera, debe ser brutal. Dicha ansiedad apuesto que hasta le hace jugar peor el torneo. Por último la ansiedad suele desencadenar en síntomas psicosomáticos de todo tipo, como dolor en el pecho, dolor de vientre, dolor de cabeza, y en general un estado enfermizo generalizado.

Es entonces cuando, como salida a la depresión, debemos encontrar hobbies o cosas que nos hagan pensar de forma positiva. Actividades que hagan entretenernos con algo que nos mantenga ocupados. Por ello el primer paso quizá es solicitar la baja laboral si ese trabajo nos está amargando la existencia. A continuación, buscar quizá actividades que nos permitan tener la cabeza ocupada está bien, y el othello es una de ellas.

Conseguimos estar distraídos, pues es muy difícil pensar en algo negativo mientras estamos en plena partida de othello. Dejamos de pensar en lo que nos apena y disfrutamos del juego. El othello sirve pues, como apoyo para salir del hoyo. Pero tenemos otro problema: ¿vamos ahora a estar todo el día obsesionados con el othello?

Si para no estar deprimidos u obsesionados jugamos a othello pero nos obsesionamos con el juego, realmente no estamos logrando gran cosa. A nivel personal, me ha pasado estar jugando demasiadas horas al día (quizá 8), por lo que así fue como empecé a limitar las partidas. Habitualmente, juego 5 partidas al día como máximo, (si son rápidas). Supongamos que esas 5 partidas tengo calculado que las completo en una hora. El inconveniente que tiene esto es que me puede apetecer jugar más. Es difícil establecer una cantidad de horas de saciedad al jugar a un juego, ya que depende de otros factores como el aburrimiento. Si jugamos una cantidad de horas o realizamos una cantidad de horas efectivas a algo pero para no obsesionarnos lo limitamos, realmente no conseguimos gran cosa si durante el resto del día hacemos otras cosas pero estamos pensando (obsesionados) en dicha actividad. Hay sistemas para remediar esto que ahora comentaré, pero en general, limitar el tiempo al que estamos dedicando a una cosa a la que nos es difícil resistirnos (por ejemplo jugar muchas partidas de othello) es algo útil y que a la larga puede ayudarnos a no estar obsesionados con ello. En un estado depresivo, motiva el pensar que al día siguiente tienes otra sesión de juego, por lo que te despiertas con ánimo de hacer algo divertido ese día.

Aquí la clave es tener diversos hobbies. Es decir, el othello por sí solo, sería un problema como solución única a un estado depresivo. El hecho en cambio de tener una diversidad de tareas agradables, es lo que hace no solo salir de la depresión sino hacer la vida más llevadera al 100% de la gente. Como he comentado anteriormente, si estamos jugando demasiadas horas al othello, seguramente nos terminaríamos aburriendo, y no sería tan divertido como jugar menos. En cambio, jugar o hacer otras actividades, potenciará nuestro ánimo a positivo, de manera que cuando terminemos del othello, nos puede tocar ir al gimnasio, y cuando terminemos del gimnasio, nos puede tocar ver un partido de fútbol. En definitiva: el estado depresivo se lleva con estas actividades que te hacen la vida soportable o más feliz. No es algo innovador, pero permite establecer un nexo más preciso entre lo que comentaba al principio.

La Depresión pues, motivada por quizá un ritmo de vida desagradable, un mal empleo o cualquier otra circunstancia, provoca una ansiedad que se fundamenta en la posterior tristeza tras realizar ciertas actividades. Es decir, la ansiedad es en la mayoría de casos la manifestación clínica de la depresión. Una ansiedad exacerbada se puede deber a que tal vez asociamos un campeonato de othello a un día en el que podemos perder juegos y eso nos va a poner tristes, como me han comentado que les sucede a algunos jugadores, motivo por el cual directamente no juegan campeonatos. Otro ejemplo, a nivel personal me han hecho cosas desagradables en varios campeonatos en los que he jugado, (eso me lleva a pensar por qué no juegan tantos jugadores a othello) dado que no hay reglas o las reglas las aplican de forma mafiosa para beneficiar a sus amigos. Eso es injusto y las injusticias causan tristeza, no solo a mi. Así que he llegado también en pensar en no participar y jugar online, como hacen muchos jugadores. Pero, ¿voy a dejar que los que no saben organizar un torneo con reglas estrictas eliminen el othello? Motivo de debate en otro artículo puede ser este tema. Si nos gusta jugar, pienso que debemos hacerlo, aunque ciertos jugadores pueden pensar que sin unas reglas limpias prefieren no jugar.

Así se cierra el círculo: la depresión conlleva ansiedad previa a actividades que nos pueden originar cierta tristeza. El estrés, es la ansiedad posterior o durante la realización de dichas actividades. Su manifestación en torneos de othello es evidente, motivo por el cual jugadores a los que quizá no les provoca ansiedad jugarlos (no están deprimidos) también podrían potencialmente rechazar jugar torneos de othello porque ello les provoca cierto estrés.

Realizar una diversidad de actividades ayuda a restarle importancia al othello, y a enfocar los torneos como un día sin importancia en el que debemos darle más énfasis al disfrutar. Es difícil decirlo, porque en un torneo de othello se están muchas horas jugando, pero aun así, creo que es importante tener otras actividades en la vida a parte del othello, que nos permitan desconectar y no darle tanta importancia a un campeonato de othello, sino más bien utilizarlo controladamente para ser más felices.

miércoles, 29 de agosto de 2018

La paradoja de los tramposillos


Supongo que lo peor de hacer trampas, debe ser que te pillen. Para un jugador de cierto nivel, no diré que resulta fácil identificar a un tramposo, pero en una comunidad en crecimiento con ya abundantes torneos en casi todos los países, resulta cada vez más difícil hacer trampas sin levantar sospechas. La lógica inmediata más aplastante es la siguiente: ¿iba un jugador anónimo a mostrar un nivel de número 1 nacional o internacional e iba a seguir en el anonimato sin haber podido participar en un torneo en su respectivo país? Esto es más cierto todavía cuando el presunto tramposo es tan torpe de revelar su nacionalidad, y podemos comprobar como en ocasiones puede ser de un país con conocida tradición de torneos durante el año. En otros casos, el debate se centra en comentar por qué ese jugador es tan bueno en su país pero no mueve un dedo por organizar algo.

Sin embargo hoy quería centrarme en la paradoja de los tramposos, de cómo se les pilla y cómo muchos de ellos viven engañados doblemente. Sospecho de jugadores tanto por Playok como por otros sitios. Algunos de ellos experimentan anormales subidas de Elo (por ejemplo de 1100 puntos en Playok a +2000), algo a todas luces realmente imposible de lograr en pocos días. Salvo estos casos más evidentes, digo que juegan doblemente engañados porque en primer lugar se creen que están aprendiendo algo, y en segundo lugar se creen que el jugador que vence al programa, hace también trampas. Sin embargo lo que sucede es que ni se saben configurar bien el programa. También podrían vivir triplemente engañados, si creen que los demás jugadores no sospechan nada.

Alguien que haga trampas tampoco va a tener la poca vergüenza de presentarse en un torneo presencial. Por internet es otra historia, en Playok desaparecieron los torneos supongo que por este motivo. En cuanto hay rankings, estadísticas o torneos online, los tramposos aparecen como por arte de magia. De nuevo por tanto, ocultar los datos personales puede tener en este caso interés. Voy a preparar un artículo argumentando el hecho de por qué no deberíamos de preocuparnos acerca ocultar nuestros datos por internet. Insisto en lo de preocuparnos, ya que en principio había omitido esa palabra, pero ahora la he añadido porque evidentemente cada uno es libre de jugar como quiera. Puede venir un jugador y decirme: "Es que a mi me encanta llamarme en internet Grumpycat", así que por supuesto que cada uno se puede llamar como desee.

A otros jugadores ya se les conoce incluso por los nicks. Cuando preguntas por qué no juegan ningún torneo a pesar de su gran nivel online, te dicen que no pueden participar por algún motivo. En muchos caso será cierto. En otros casos se puede sospechar. Una excusa recurrente es el tema de los hijos: como si te secuestraran y no te impidieran ir a jugar, e incluso llevártelos. He conocido a más jugadores jugando con hijos, que jugadores que no acuden teniéndolos. Por alguna razón los hijos no te impiden estar 2 o 3 horas al día jugando, pero sí te impiden ir al torneo un simple día negociable al año. Salvo el cumpleaños de uno de ellos o algún día especial, es raro que sirvan de excusa. Sin embargo en una sociedad donde te explotan y puedes tener que trabajar de lunes a sábado, si tienes un día libre tiene sentido que quieras estar con ellos. No me quejo de eso. Lo que me parece más sospecho es cuando te dicen lo de: "no voy a dar mi mejor nivel" o te dicen que no son buenos. Esa explicación es más sospechosa cuando en efecto, online te han dado una paliza o han jugado sorprendemente bien. Tiene sentido que si hicieran trampas online, en el torneo se iba a notar, y pueden los tiros apuntar por ahí. 

El problema viene cuando el tramposo pierde una partida incluso usando el programa. Ahí está la paradoja, que alguien pierda juegos online, (aunque sean pocos) no justifica que no haya hecho trampas. (De igual modo que alguien que salga en el ranking WOF y tenga sus datos personales tampoco le exime de hacerlas, aunque será menos probable). El problema es que un jugador experimentado no haría trampas porque ya conoce que va a ganar de antemano, y eso no tiene gracia. Aquí está el matiz: Nadie puede ganar al Zebra, (Nadie). El problema es que los jugadores principiantes no lo saben, y utilizan el programa sin configurarlo bien, siendo posible para jugadores muy buenos, llegar a batirles. Otros jugadores experimentados han memorizado partidas de empate para protegerse en contra de tramposos. Como todos sabemos, el Zebra puede jugar aperturas humanas o no, puede jugar con aleatoriedad o sin ella. Sin embargo un novato eso no lo sabe. A veces, el resultado es su dedo acusador hacia nosotros.

En otros casos, tener nicks raros o graciosos estoy convencido de que a menudo perjudica. Durante bastante tiempo he jugado con mi nombre y a veces mi apellido online, revelando mi blog, de modo que cualquier jugador no sospeche de que yo sea un tramposo. Sin embargo, no han sido pocos los que me han acusado de hacer trampas tras una derrota, y eso que les he facilitado mis datos. En muchos de esos casos, han rectificado. Algunos, me han pedido disculpas. Esto pone de manifiesto que si queremos difundir el othello, los jugadores grandes deben reflejar sus datos online, sin tener miedo. La evolución de las nuevas tecnologías lo propone así en pleno siglo XXI: Para qué ocultar algo si se va a terminar sabiendo, y vas a hacer más daño de lo que vas a difundir el juego. Si el othello no es conocido, lo va a ser menos si encima nos vamos escondiendo, dando la sensación de que encima podríamos hacer trampas. Además, un tramposo siempre usará un nick anónimo, así que mejor no parecernos a él.

Algunos deducen, (como hacen incluso los casinos) que si ellos hacen trampas y pierden, es que el tramposo somos nosotros. Otros deben pensar que somos muy buenos, y viven engañados creyendo que ni con ayuda de programa nos pueden ganar. Así que según mi experiencia, calculo que una gran mayoría (quizá el 90%) de tramposos online, no se saben configurar bien el software, de modo que suelen perder partidas. También hay jugadores veteranos que lo saben configurar bien. En Othello Quest no son pocos los que se registran con un nuevo nick y atesoran un parcial de 100-0 aplastando a sus rivales. Hasta que dan con el número 1 mundial y empatan o incluso le ganan, como he visto varias veces. Los más suspicaces me podréis decir que la motivación en Othello quest además de salir en el top20 puede ser la de enfrentarse a ese número 1, que de otra forma no podrían ni retar. Como todos sabemos, en una página que empareja por Elo, si quieres jugar con los mejores, puedes hacerlo si tu Elo es suficientemente elevado. Por otro lado, esto no justificaría que siguieras haciendo trampas una vez llegas a ellos.

La paradoja y conclusión final del artículo es que los buenos jugadores no van a hacer trampas porque les aburre y conocen el resultado de antemano, por lo que habitualmente las hacen los novatos, por lo que resulta bastante fácil pillarles. Por otro lado, un jugador experimentado haría fallos para disimular y sería imposible probar que hace trampas, pero no lo hará porque le parecería una absoluta pérdida de tiempo. En cualquier caso: a menudo vamos a conocer con bastante seguridad quién podría hacer trampas.