miércoles, 13 de diciembre de 2017

No alimentar a los troles


El otro día se metió un jugador anónimo en una partida y me empezó a insultar. Dicen que la curiosidad mató al gato, así que le pregunté por qué me estaba insultando. La consecuencia fueron todavía más insultos. Traté de recordar jugadores rabiosos a los que les podría haber ganado durante las últimas horas. Sin embargo, a veces es complicado acertar sobre quién demonios será. Si algo tengo claro es que las rabiosidades pueden durar meses. Este fue motivo de un artículo en mi blog antiguo (en inglés) un día lo buscaré y lo reeditaré al castellano.


Lo que me impactaba era el hecho de descubrir que un jugador al que le había ganado hacía meses, no se olvidaba de tal derrota y volvía a insultarme meses después. Sobre el 2014 estuve durante unos meses probando la Rose-8, ganando bastantes partidas por 13-0. Como tampoco era fácil conseguir ganar así, en cuanto ganaba una me iba sin dar oportunidad de revancha, básicamente porque me parece que es un juego y que hay mucha gente con la que jugar y no creo que nadie deba estar rabioso por no haber tenido una segunda oportunidad. En Reversiwars ese debate ni existe, y por eso funciona fenomenal. El hecho de querer jugar una segunda partida con ansias "de pisarle la cabeza al rival", revela una rabiosidad que en mi opinión es insana y que debe tratar de controlarse.

Yo no soy así, muchos jugadores no son así. Yo acostumbro a reirme cuando pierdo un juego. Supongo que soy al revés que muchos jugadores, que ríen cuando ganan y se enfadan cuando pierden. Estos conceptos psicológicos quizá deba ampliarlos más adelante. Se trata de comprender que es un juego y que tu compañero no es un enemigo por ganarte un juego. Pienso que este tipo de situaciones no se dan en torneos por lo que es interesantemente positivo fomentar el juego presencial por estas razones.

Quizá estuve sobre febrero del 2014 jugando aperturas de 64-0 hasta que dejé de hacerlo porque me llovían insultos a menudo de jugadores anónimos. Hasta que sobre septiembre de ese año, un nuevo jugador empezó a acosarme e insultarme. No me gusta utilizar la palabra "acoso" ya que en Playok fácilmente podemos impedirlo bloqueando a tal personaje. Lo que no podemos evitar es que se cree un nuevo nick y siga con su procedimiento. Entonces debemos impedir conversaciones privadas con todos, de manera que solo nos puedan hablar nuestros contactos. Cosa que no me gusta porque alguna vez alguien me ha preguntado algo o me ha felicitado por algun artículo en el blog y tampoco me gusta silenciar a esas personas por culpa de un troll de turno. No obstante sí nos queda confiar en Marek, el gestor de Playok, que no permite el registro masivo de cuentas, llegando a bloquear las cuentas en dichos casos.


En cualquier caso, me impresionaba que alguien todavía se acordara de una derrota y me insultara por ello meses después. Yo ni me acuerdo contra quién perdí ayer... Así que básicamente y como no me apetece jugar más de una partida con un nick (realmente los juegos de 20 minutos desgastan bastante, especialmente si son intensos) dejé de hacer aperturas de 64-0 porque la gente no se lo tomaba bien. No obstante, y como no me gustaba ser insultado por anónimos, empecé a evitar jugar con esas personas. Además, descubrí que muchos jugadores de Elo elevado entran con un nick anónimo para poder "testear el mercado" y poder así jugar. Aunque no troleen, es un inconveniente porque realmente no sabes con quién estás jugando. 

Mi idea de difundir el juego va más allá: trato de que la gente vea el juego de mesa como algo natural, llegando incluso a proponerle jugar en persona unos juegos si el jugador es de Barcelona. ¿Por qué no? Creo que eso es positivo para fomentar el juego, aunque la actitud huraña y tímida de muchos jugadores, les echa para atrás. Si les propones de jugar en persona directamente, muchos se piensan que el trol eres tu o bien se asustan y se van después de jugar una partida. Como dije: a veces debes dedicar horas para coger confianza, pues quizá han desnaturalizado el juego porque nunca lo han jugado en persona ni han acudido a un campeonato. Es un escollo psicosocial que pienso que se debe superar y aunque no soy un experto en la materia: esta es mi forma de entender el juego y de aproximar el othello a las personas que nunca lo han jugado in situ. 


Así que cuando entra un anónimo le requiero que entre con su otro nick. Sin embargo, si es español le pregunto de donde es. Cuando no contestan a la pregunta o contestan cosas raras, lo mejor es expulsar a ese jugador de la partida. Durante un tiempo lo hacía sin más, pero me parecía demasiado duro y empecé a tratar de "conversar" con ellos. Sin embargo hay que ser muy hábil para saber diferenciar un troll de alguien rarito. Algunos jugadores, de verdad desconocen que te puedas crear un nick en playok, por lo que no entienden que les requiera que jueguen con su nick. Sin embargo, un insulto creo que nunca está justificado, y ese debería ser motivo de expulsión inmediata. 

Como vemos en las imágenes, mis preguntas únicamente eran respondidas con más insultos. A saber, ese personaje podría ser el famoso troll que se pone nicks de genitales o al que gané y me empezó a insultar en privado. Realmente no hay manera de saber quién es, así que pienso que lo mejor es expulsar a esta gente y no darles conversación...


Pero hay un error todavía más grande pienso yo: jugar con los trolls. Un tipo que insulta sin ni siquiera jugar desde luego va a ser alguien que insulte todavía más si pierde un juego. Está claro que tendrá mal perder, y así fue con este jugador. Simplemente se registró un nuevo nick y dedicí jugar con él. Durante la partida empezó a faltarme al respeto y al terminar ganando yo, se volvió loco de rabia y empezó a llamarme de todo. 

Yo le requerí que viniera a algún Campeonato a decírmelo a la cara, pero evidentemente estos jugadores son unos cobardes que se esconden bajo el anonimato de un nick y no participarán nunca en un torneo presencial. Es una lástima, pero realmente no se puede hacer nada más que expulsarles a la mínima. Por eso si un jugador entra con un nick con el que lleva pocas partidas simplemente no juego. Puede ser cualquier otro jugador rabioso que espera su ocasión para vengarse y empezar insultando. Si me gana la partida me insultará menos, pero si la pierde se volverá loco de ira. Ya bien sea por problemas personales, mentales o por haber jugado demasiados juegos de 1 minuto durante días y haber perdido el juicio, no son jugadores que merezca la pena jugar con ellos en un juego pausado. Por eso al mínimo indicio de descortesía rival, expulso a dicho jugador de la partida antes ni siquiera de empezar. Nuevamente, a mi mismo me han expulsado muchas veces y no puedo evitar reirme. Me hace gracia y no creo que sea algo que deba tomarme mal. Yo les pregunto de donde son o como se llaman: si no responden, interpreto que por algo será que se esconden por lo que directamente no me apetece jugar con ellos.


Sobre el año 2014 me impactó tanto esta actitud que estuve siguiendo disimuladamente a algunos de estos jugadores y acostumbraban a tener problemas con otros jugadores. Entonces ya redacté algunos artículos al respecto. Y es que trolls los hay de muchos tipos, otro día hablaré de distintos comportamientos de trolls. Identificar el nick principal de estas personas no es fácil, y debemos quizá atender más bien a su estilo de juego antes que a su comportamiento. Pero sobre todo, la lección está aprendida: jugadores que faltan al respeto es mejor no jugar con ellos porque retroalimentamos su odio. Por otro lado, no comprendo por qué no ponen información en su perfil, aunque sea un sobrenombre. Si no ponen información, no voy a jugar con ellos, y creo que hago bien en expulsarlos para atajar el problema de raíz y evitar que terminen faltando al respeto.

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