miércoles, 22 de marzo de 2017

Mis inicios en 2012 - Parte II

Parte II - Volver a empezar

La verdad es que no me hizo especial ilusión volver a jugar al reversi u othello. Creo recordar que por aquel entonces ni siquiera tenía conocimiento de que se llamara othello, ya que lo conocía por Reversi. Probé de jugar simplemente porque me aburría. Habían entrado a legislar/prohibir el Poker online en España ya que había degenerado en un descontrol masivo (no me atrevo a pronunciar la palabra estafa), de manera que la cantidad de jugadores se redució drásticamente y por aquel entonces empecé a buscar nuevas formas de entretenerme en mi tiempo libre con el ordenador. Entonces recordé: ¿cómo se llamaba aquel juego al que jugué compulsivamente durante un tiempo? 

Ah sí... el Reversi. Cómo lo iba a olvidar. Esos días hasta las 3 de la madrugada jugando con un Japonés mientras yo me preguntaba que si eran las 2 de la madrugada en España debían ser quizá las  6 en Japón. ¿O serían las 8? Porque si serían las 8 o las 9 igual ya se había despertado... o igual se había tirado toda la noche jugando y estaba en un punto  de adicción más avanzado que el mío.

Por aquel entonces yo sufría de cervicalgia aguda y tenía mareos horribles a menudo. Era bastante osado proponerme jugar al reversi, aunque al poker aguantaba 15 minutos bien antes de empezar a verlo todo borroso. Tenía muchas dudas sobre si no me marearía jugando al reversi. Sabía que haciendo cualquier cosa durante más de 20 minutos seguidos en el ordenador me provocaba un mareo insoportable. Hice una prueba. Recuerdo que jugué una partida de 1 minuto y casi echo la papilla. Apenas llevábamos 30 segundos jugando cuando tuve que parar... pero yo no me rindo nunca ni dejo que se acabe el tiempo. Acabé la partida con los ojos casi cerrados, de rodillas delante del ordenador y moviendo al azar tratando de perder con dignidad. 

No había funcionado. Me había creado un nick sin mucha ilusión, consciente de que tal vez, no podría ni jugar por el tema de los mareos. Era consciente de que podría ser mi primera partida y la última en esta nueva etapa. Y así había sido ese día. Recuerdo tumbarme en la cama mareado después de jugar apenas 60 segundos, los 30 últimos un calvario. Al cabo de una hora el mareo se me empezó a pasar y me incorporé. Estuve pensando en que no debía volver a jugar nunca más al reversi. No me importaba ya que por aquel entonces el reversi no significaba nada para mi. Recuerdo que di un paseo entonces por mi casa de vacaciones, estábamos en el mes de agosto y hacía calor. Recuerdo que el mareo iba disminuyendo según pasaban los minutos. Al tiempo que era consciente de que podía no volver a jugar nunca más al reversi, trataba de analizar por qué otras personas sí podían jugar a 1 minuto y yo no. No me resignaba del todo. Empecé a pensar en volver a probarlo quizá dentro de unos meses, si mejoraba de mis cervicales.

Al día siguiente no me apetecía ir a la playa. A decir verdad si me movía mucho me mareaba más, y debía estar en casa guardando reposo. Me aburría. Entonces fue cuando se me ocurrió la brillante idea de probar de jugar juegos de 5 minutos. Pensé que el mareo tal vez se debía a la velocidad y tensión de una partida a 1 minuto. Mi lógica había sido que si no podía aguantar mucho rato jugando al reversi, debía jugar por necesidad partidas de 1 minuto. Pero la lógica debía ser justo la contraria. La pregunta indignado que me hice fue: ¿por qué aguanto 15 minutos haciendo cualquier cosa en el ordenador pero al reversi no aguanto ni 1 minuto?  Ahí fue cuando me di cuenta de que si al poker, leyendo la prensa o haciendo cualquier otra cosa aguantaba unos 15 minutos sin marearme, era porque en todas esas actividades no había una interacción constante con frenéticos movimientos oculares que me provocaran una aceleración del mareo constante que sufría. Entonces fue cuando abrí mi primera partida a 5 minutos... y la conseguí jugar sin marearme sustancialmente. Recuerdo que jugué otra... y otra... hasta que me mareé de nuevo. Quizá aguanté 4 o 5 partidas, hasta que se empezó a forjar la norma sagrada que aun sigo a día de hoy de jugar 5 partidas al día de tope con cada nick. Qué tiempos aquellos...

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